La historia del šakočiai de Danutė

La historia del šakočiai de Danutė

D a n u t ė s š a k o č i ų i s t o r i j a

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La historia de nuestros šakočiai comenzó hace casi 100 años, cuando los abuelos de Danutė comenzaron a hornear šakočiai en el pueblo de Tvaskučiai en 1926. Después de la guerra, la familia se mudó a Šilutė, donde Danutė, después de graduarse de la escuela de pastelería, y sus padres reanudaron la cocción de šakočiai, primero para ella y sus familiares, y más tarde para la comunidad en general. šakočiai se convirtió rápidamente en una parte integral de las celebraciones: enormes pasteles con forma de cuerno, de 5 a 6 kg, adornaban las mesas de bodas, bautizos y aniversarios.

Hornear šakotis era un proceso largo y manual, que incluso podía durar 5 horas a fuego abierto. El propio padre Antanas fabricaba batidores con ramitas de sauce, se encargaba de conseguir leña de abedul adecuada e hilaba una gruesa "cuerda" sobre el fuego, mientras las mujeres vertían la masa capa por capa, formando cuernos. Más tarde, el ingenio vino al rescate: un viejo limpiaparabrisas "Moskvich" se convirtió en una hilandera de šakotis, y pronto apareció la primera paleta de šakotis.

Cuando Lituania recuperó su independencia, Danutė fundó su propio negocio, una panadería de šakočiai. La familia, ahora en su cuarta generación, aún la gestiona. Hoy, su hijo, Gerardas, perfecciona los šakočiai, pero de vez en cuando seguimos horneándolos para nosotros y nuestros seres queridos en un fuego real, como hacían nuestros abuelos.

Nuestro šakotis es más que un postre. Es un símbolo del árbol de la vida, un sabor que compartimos con nuestros seres queridos. Es parte de la celebración, un regalo de Lituania y un recuerdo imborrable.

En 2026, celebraremos el centenario de la incorporación de šakotis a nuestra vida familiar. Y con orgullo te invitamos a formar parte de esta historia.

Fotografía de Katerina Monroe
Catalina Monroe

@katerinam •  Más publicaciones de Katerina

¡Felicidades por el premio, es bien merecido! Sin duda, saben lo que hacen. ¡Espero con ansias mi próxima visita a la bodega!